Por tanto, ¡oh, tú de poderosos brazos!, la sabiduría de aquel cuyos sentidos están completamente refrenados de sus objetos se halla firmemente establecida.
Explicación – "Por tanto… cuya sabiduría está establecida" – Concluyendo el tema del control de la mente y los sentidos que se ha venido tratando desde el verso sexagésimo, la palabra "por tanto" afirma que la sabiduría de aquel en cuya mente y sentidos no queda atracción alguna por el mundo está establecida.
El propósito de usar la palabra "completamente" aquí es que, ya esté ocupado en interacciones mundanas o en contemplación solitaria, en ninguna condición sus sentidos se inclinan hacia los goces o los objetos. Por muchos objetos que lleguen a su contacto durante los tratos mundanos, esos objetos no pueden agitarlo. Su mente tampoco, uniéndose a los sentidos, puede agitar su intelecto. Así como nadie puede sacudir una montaña, de manera similar, surge tal firmeza en su intelecto que la mente no puede conmoverlo bajo ninguna condición. La razón es que en su mente, los objetos no tienen importancia alguna.
"Nigṛhītāni" significa que los sentidos están plenamente controlados respecto a los objetos, es decir, no queda ni rastro de apego, atracción o inclinación hacia los objetos. Así como si a una serpiente se le extraen los colmillos, entonces no le queda veneno alguno. Incluso si muerde a alguien, no tiene efecto. De manera similar, hacer que los sentidos estén libres de atracción y aversión es como extraer sus colmillos venenosos. Entonces esos sentidos ya no poseen el poder de conducir al buscador por el camino de la caída.
El significado de este verso es que el buscador debe resolver firmemente que su meta es alcanzar a Dios; gozar de placeres y acumular posesiones no es su objetivo. Si tal vigilancia permanece constante dentro del buscador, entonces su intelecto se volverá estable.
Conexión – ¿Cuál es la diferencia entre aquel cuyos sentidos están completamente controlados y las personas ordinarias? Esto se explica en el próximo verso.
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